Solíamos jugar a que éramos amigos y ahora jugamos a que somos dos completos desconocidos.
Antes solo tenías ojos para mí, porque yo era tu dueña y ahora te paseas mirando a otras como si nada. Antes solías perseguirme únicamente a mí porque era yo la única que podía satisfacer tus deseos y peticiones y ahora haces peticiones a otras muchas que no son yo.
Donde antes solo tenías abrazos y besos para mí, ahora tienes un simple saludo con la mano. ¡Es tan frustante! ¡No me gusta este asqueroso juego!
Argg, ¡estúpidos celos!
Y lo peor de todo es que sé que no vas a volver. Nunca.
¡Maldita sea!

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.