lunes, 12 de diciembre de 2011

Lágrimas. Sangre. Ese es el nombre de mi blog. Y quizá debería ser un pseudónimo para mí. 
Lágrimas profundas y desgarradoras que te rompen el alma en mil pedazos aunque no caigan por tu rostro. ¡Da igual!, porque el sentimiento y el llanto van por dentro, destrozánte cachito a cachito. Y así llorar a gritos desesperados, gritar a pleno pulmón sin obtener respuesta alguna y sentirte peor que antes.
Y sangre roja y líquida fluyendo a chorros por mi cuerpo; la sangre de mi dolor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.