miércoles, 15 de febrero de 2012

,,,

La comida de mamá cae por el retrete impulsada por mis dedos. Mi estómago arde, mi garganta también. Mis ojos lloran, pero no importa; yo continúo una vez más y otra.
Hacía años que no sucedía de esta manera... y mientras tanto, yo me siento débil y pequeña. También lloro, me desespero y me pongo terriblemente histérica. Sin embargo, no puedo gritar. Ya no puedo volver marcha atrás... la condena, mi condena no se puede explicar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

...

No quiero irme. Ahora no. Me gusta este estado de paz. Ahora no hay voces en mi mente, ni gritos, ni voces... tan sólo estamos la tranquilidad, el silencio y yo. Quiero esto y lo quiero ya.