sábado, 28 de julio de 2012

Escribir.

Dicen que el arte de escribir es un arte fácil, que viene rodado cuando las ideas vuelan en tu cabeza, pero realmente, es difícil darle forma a todas esas ideas y figuras.
Para mí, son noches de desvelo e insomnio esperando por un personaje que pueda hacerte compañía con su sorda canción. Letras y frases que se quedan en nada por no saber cómo unirlas. Ideas apuntadas en un cuaderno aplastadas por otras ideas que vienen con más fuerza y haciéndome creer que con ellas podré realizar una verdadera creación. 
¡Pues ni melodía, ni creación! 
Al llegar el amanecer, los personajes se difuminan quedándose en un recuerdo del ayer, las frases se enturbian y las ideas quedan anticuadas recogidas en hojas diferentes de un cuaderno desgarrado, esperando un día a ser pronto utilizadas.
Y ya no hay nada. Ahora tan sólo queda esperar la noche de nuevo y, vuelta a empezar. Como anoche. Como todas las noches.