La comida de mamá cae por el retrete impulsada por mis dedos. Mi estómago arde, mi garganta también. Mis ojos lloran, pero no importa; yo continúo una vez más y otra.
Hacía años que no sucedía de esta manera... y mientras tanto, yo me siento débil y pequeña. También lloro, me desespero y me pongo terriblemente histérica. Sin embargo, no puedo gritar. Ya no puedo volver marcha atrás... la condena, mi condena no se puede explicar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.