Extraño tu aroma y el perfume de tus besos. Extraño la sinfonía de tu cuerpo acorde a tu voz y el movimiento de tus palabras. Extraño tus dedos deslizándose sobre mi cuerpo. Extraño tu respiración en mi boca. Extraño tu mirada. Extraño cuando te enfadabas conmigo e incluso, extraño la ausencia de tus palabras cuando estabas a mi lado. Te extraño a tí.
¡Qué ñoña me he vuelto con el tiempo y qué estúpida! Como si recordando la sombra de lo que un día fuiste conmigo, fueses a volver. Nunca.
Odio seguir jodidamente enamorada de tí.
[Nota aclarativa: este es un texto que pienso incluir en mi libro, si es que algún día lo llego a publicar...]

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